sábado, 8 de mayo de 2010

Ver





Una mañana estaba en mi casa, y escuché una historia, una de esas que dan curiosidad, curiosidad de saber si de verdad las cosas pueden sorprenderlo a uno si uno finalmente se decide a salirse de sus espacios comunes, algo que, por cierto, siempre he deseado y dicho que voy a hacer y nunca hago. Entonces me di cuenta de que era una de esas mañanas en las que uno se levanta y se da cuenta de estar rodeado de belleza, la belleza para mí siempre se manifiesta con mayor fuerza en los juegos de luz y sombra y luz y color, y mirando afuera, todo estaba cubierto de esa luz solar que precede a la lluvia, y que siempre parece darle a todo un brillo como esmaltado. Normalmente estoy distraída con tonterías de esas que uno tiene que hacer, y lo que yo llamo responsabilidades de circunstancia, o con pensamientos redundantes sobre lo random que parece todo, pero cuando uno se levanta, y es un día en que uno se puede sacar algo de la basura que tiene en los ojos y apreciar un rato la mágicamente imperceptible perfección del mundo y la belleza, que ciertamente anda bien regada en todo y crece por todas parte sin que uno se dé cuenta, como las malezas que se rehúsan a alejarse de las bien planeadas zonas urbanas y empiezan a crecer tercamente entre las rendijas de las aceras y las alcantarillas; esos son los días en los que, por unos segundos de alguna forma de lucidez (porque ya sabemos bien que hay muchas expresiones de lucidez, y muchas de ellas ni la mitad de placenteras), casi tienen sentido las demostraciones de pasión absoluta que invaden a algunos y que por lo general se me hacen tan alucinadas como cualquier otra forma de ficción, pasiones por la música, o el deporte, o cualquier otra actividad que exija una entrega total, ciega y desesperada en busca de su perfeccionamiento absoluto, que es algo más que incomprensible para mí, y por demás fuera de mi alcance. Casi tiene sentido el amor, que siempre me ha parecido de las cosas más abstractas, desconocidas y difíciles de aceptar, y que ciertamente solo se me ha hecho verídico entre personajes de alguna forma de ficción, de esos que por serlo no puedes modificarlos, ni cuestionarlos, pues eso son, para eso fueron creados, solo así existen, en ese intervalo de vida narrativa y no son más que una verdad en sí mismos, dentro de sus pequeños e inalcanzables mundos creados. Casi no importa la falta del sentido, o el orgullo establecido o las dudas sobre el valor de este irrelevante intervalo de tiempo que represento; casi veo las vidas de las miles de personas que tuvieron que vivir y tomar alguna especie de decisión para que en este momento existiera yo y cualquier otra persona ahora respirando sobre la tierra. Casi es gracioso ver que nada importa realmente, ninguna lucha vana, que los días solo pasen y no se sepa el porqué de absolutamente nada. De repente casi se puede dejar de apretar los puños y soltar los músculos en el esfuerzo para no caerse y dejarse llevar por el río. Casi se puede dejar de mirar al mundo con sospecha. Casi. Luego, llega alguien y rompe la burbuja de la lucidez, y con los gritos groseros, los puños airados y los pitos enfurecidos de los carros, cae irremediable la avalancha de estupidez común. Entonces tengo que pestañear repetidas veces, para volver a cubrirme de desinterés y aburrimiento, y luego salir a la calle, a hacer cosas absurdas de ciudadano.

viernes, 23 de abril de 2010

Repetición





En estos días estuve pensando que uno puede buscar en internet información sobre absolutamente todo lo que se le ocurra, así que alguien en algún momento de la historia ya pensó lo que uno piensa, ya lo dijo, ya tuvo esa duda. Este reconocimiento de uno de los hechos más obvios de la historia me produjo cierto miedo, pues realmente ¿qué de las cosas que tengo en mi cabeza las pensé yo? Si finalmente soy una mezcla de pensamientos e ideas ya existentes y pegadas de cualquier manera ¿cómo puedo pensarme un ser aparte? ¿Cómo se que son mis palabras lo que sale de mi boca? Finalmente somos una sucesión del mismo evento en el tiempo. Un estado constante de déjà vu.

Putting on a show






Aun cuando me considero de las personas más mentirosas que conozco, a veces esta necesidad de cortar la vida en fragmentos diferentes como caras en un diamante se hace demasiado agotadora, porque, realmente todo este tipo de modificaciones del comportamiento, ese esconder y sacar pedazos de uno dependiendo de la circunstancia o el espectador es un verdadero fastidio, todo eso sin siquiera contar el manejo de las absurdas estructuras sociales en los diferentes círculos; que montaña de shit! Todo el tiempo caminando como de puntitas entre un campo minado, listo para estallar al momento en que pises la susceptibilidades de alguien; poniendo capa tras capa de barniz sobre lo que sea que alguien pueda llegar a considerar, en algún momento como una ofensa o una falla de carácter, añadiendo cada vez más peso mugre y ruido a la cabeza. Lentamente nos hacemos basureros andantes llenos de porquerías que no son de uno y que solo lo ponen a caminar lento, y luego, gracias a todos los adornos, excesos y tonterías con las que se pone más peso innecesario (and just for the sake of doing things in the way theyr’re supposed to give you less trouble), empieza uno a rodearse de gente que se llena de basura para cuadrar con la basura que uno escogió ponerse encima. Que circulo vicioso más absurdo, ¿cuántos problemas no se ahorraría uno si solo mostrara las capas menos pulidas de su ser sin importar los resultados? Al menos se ahorraría el trabajo de decorar su vida, de tener que contar con lo que pueda ofender a otros, es decir, con evitar admitir públicamente que tan egoísta es uno y actuar en ello, pero que eterno ejercicio innecesario ocultar que ciertamente a uno no le importa si determinada persona se ofende con lo que uno piensa de su idea de lo correcto, o de lo importante, o de lo interesante, solo por sabrá Miruz que deuda inexplicable que parece hemos contraído con absolutamente todo el mundo, y que nos hace creer que les debemos alguna clase de condescendencia. Parece que simplemente todos los procesos creados para evitarse problemas con la gente, o para evitar que lo jodan a uno, terminan siendo otra máquina enorme de energía desperdiciada, otro motivo para convertirnos en el ruido dentro de nuestras cabezas.

jueves, 18 de febrero de 2010

Un día.




Un día, por una razón específica, mis pensamientos se fragmentaron. Descubrí que todos tenían cuatro lados, tres dimensiones y diferentes tamaños, también descubrí que al concentrarme en uno perdía otro, pero la concentración, aunque era mucho mayor de lo normal, era muy dificil de mantener por más de unos cuantos segundos. Las sensaciones fueron otro cuento, ellas podían modificar las propiedades de todos los pensamientos, sus colores, mezclarlos y crear resultados absurdos. Nada mejor que el absurdo.Escuchar fue ciertamente una experiencia interesante, como apagar la banda sonora que inunda mis oidos en todo momento, y despertar un poco a las cosas fuera de mi cabeza.


A veces pienso que tal vez habría sido mejor en otro contexto, con otras expectativas, o sin expectativas. Con más espacio y más tonterías.

lunes, 8 de febrero de 2010

Lista (corta) Descriptiva, Muy Subjetiva Y Groseramente Generalizante De Mi Generación




(Siendo parte de esta generación, no tengo problema alguno con la gran mayoría de estas características; es más, muchas de ellas son en realidad mis opiniones y las pongo así por mi vicio desagradable de asumir que todos creen lo que yo)




· Esta generación tiene una carencia sobresaliente de ideología en comparación con las generaciones pasadas, no hay luchas nuevas, solo peleas viejas en las que nadie cree, nadie tiene una idea apasionada y novedosa con la que pretende cambiar al mundo, nada por qué morir, lo predominante es una indiferencia absoluta.



· No hay pasiones, hay obsesiones




· Esta generación esta irremediablemente aburrida, es la generación del hastío.



· Esta generación nada en un mar de palabras que no se deben decir, anda de puntitas para no herir sensibilidades, pero solo porque es lo que se debe hacer, de nuevo, nada de convicción.



· Comparte un pensamiento casi unificado de que lo decadente es cool. (esta característica fue realmente heredada)




· Esta generación puede en su mayoría ser descrita como una de ciudadanos del mundo, el patriotismo ha muerto un poco, las divisiones son solo la forma de organizar gente.



· Los limites de correcto e incorrecto son muy borrosos pero al tiempo la gran mayoría tenemos alguna parte de mojigatos pendejos (esta característica es realmente un desarrollo progresivo muy normal entre la gente)




· Es una generación llena de ruido (ditto)



· Supuestamente cada vez sabemos más, pero realmente recordamos menos.



· Hambre eterna y creciente por entretenimiento de cualquier clase.



· Estamos medio dormidos la gran mayoría del tiempo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Incoherencia. Títulos que no tienen nada que ver con el texto

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En estos días empecé a pensar en que es lo que me mata de la desesperación. Esa urgencia constante que tengo grabada en la cara interna del cráneo de planear el futuro, de pensar en que voy a hacer, de cómo no desperdiciar el tiempo… bueno, la cuestión es que planear cosas, preocuparse y pensar en el futuro, son de las cosas más estúpidas que puede hacer uno y la forma más efectiva de no hacer finalmente nada. (Hablando de desperdiciar el tiempo…)

Resulta que en la última semana me di cuenta de que todo puede ser como se me ocurra en el instante en el que me canso de planear y empiezo a caminar. Como dicen, the truth about forever. El tiempo solo dura tanto o tan poco como sea necesario. En esta semana seguramente hice más que en los últimos seis meses.

- Vivir con mi mamá… vivir con mi papá… vivir de una maleta… recibir una propuesta de matrimonio… pensar en aceptarla por salir del país, ser ciudadana estadounidense y finalmente tener la puerta abierta a cualquier país … creer, no creer, traicionar, juzgar, hacerse paciente a fuerza de orgullo y por tener la razón; no dormir, no comer, o dormir y comer, aceptar que tal vez si me gustan los dramas koreanos, caminar, estar en la quiebra, huir, no pensar nada importante… extrañar lo que no me gusta, empezar cosas nuevas, olvidar fácilmente lo que tengo más próximo, perder los escrúpulos, hacer lo que me avergüenza, aprender a vivir con un baño sin puerta y una ducha con agua helada… y luego volver a lo de siempre.

Luego, me senté a hablar con una amiga del por qué de tanto agobiarme con las posibilidades y con el qué hacer con mi vida. Para ese momento la idea del futuro ya se me estaba poniendo bien pesada, y la cosa es que todas las ideas son la misma idea, alguna clase de trabajo, alguna clase de título por el reconocimiento social y familiar… realmente no se para seguir con todas esas pendejadas de “las cosa que hay que hacer” ¿para qué? ¿Cuál se supone que es el objetivo? ¿Quién puede decir que vida ha sido realmente desperdiciada? ¿Una trabajando toda la vida, tratando de “progresar” y ser mejor, esforzándose hasta el último soplo de vida? ¿Una en la que no se haga nada, y uno ande por ahí deambulando como zombi espectador? ¿Una en la que uno se entregue a todas las diversiones poco edificantes? ¿Una llena de tranquilidad y paz, comodidad económica y ninguna clase de competitividad intelectual o social de superación? ¿Una con familia y casa y todo lo que se supone que uno hace? ¿Una de apasionada entrega a un sueño colorido? ¿Una de entrega absoluta a la causa de salvar al mundo de algo? ¿Una encerrada en un aparta-estudio chiquito y barato lleno de discos, libros y gatos? …

Si soy honesta, a mi todas me suenan a lo mismo, tal vez unas menos desagradables que las otras, pero todas lo mismo, un caminar eterno en ninguna dirección, sin ningún tipo de verdadero propósito.

De leer, traducir y soñar.





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En estos días, en Historia De La Traducción vimos cómo la traducción ha sido una de las causas más grandes de luchas y masacres religiosas (Además de otros actos destructivos de temas variados). Ciertamente esto de “Traduttore, traditore” del dicho italiano está bien ganado. Sin importar los esfuerzos en estudios traductológicos y terminológicos, ni los avances en traducción automática, los miles de corpus o de memorias de traducción; la traducción final está siempre en manos del individuo, del traductor, de lo que piensa y de lo que se le de la gana de hacer con el texto a traducir. Por ejemplo, Borges decidió que traducción incluye hacer el texto lo más cercano posible para el publico de llegada, así esto significara cambiar locaciones extranjeras del texto… en fin, todo esto y un par de obligaciones académicas me dieron ganas de ver que clase de traductora soy en algo que no tenga que ver con textos ya traducidos mil veces por otras personas. Empecé entonces a traducir cosas de personas que conozco y del folklore colombiano… pero lo cierto es que todavía me cuesta darle algo del sabor original a las traducciones autóctonas, y ni idea si mis otras traducciones se sentirán en algo como lo que escribió el autor. ¿Cómo traducir todos los detalles intertextuales? ¿Como hace uno para pensar en una lengua lo que otra persona pensó en una lengua distinta?



En cuanto a leer y soñar, mi admiración será siempre para cualquier escritor capaz de hacerme recordar lo que dijo Alfredo Conde: “ser escritor es robarle vida a la muerte”. Desde el momento en que leí esa frase, me di cuenta de la razón por la que leo, para ver y vivir todas esas vidas y lugares que yo no puedo imaginar, pero que de algún modo existían en alguna forma de inconsciente colectivo mundial del que en circunstancias normales solo veo los bordes, las esquinas.


He estado pensando que tal vez siempre miro todo desde el mismo ángulo, y de manera distraída… siempre he pensado que la realidad en la que se vive de manera consciente es extremadamente aburrida, que todo pasa siempre igual, pero también pienso que soy muy descuidada, así que como puedo saber yo si todo es aburrido? Ese es el problema con el prejuicio, que tal que me esté perdiendo de más de lo que me imagino? Y hablando de imaginar… para mí el soñar, ya sea dormida o despierta, siempre ha sido necesario, la forma de vivir que más disfruto. Pero teniendo en cuenta lo poco que sé sobre realidades menos oníricas, lo cierto es que tal vez mis sueños sean un insulto a las posibilidades, a alguna forma de belleza que me niegue a mirar, a algún horror que no me atrevo a experimentar en carne propia… no es de cierta forma un insulto imaginar mundos y dramas para vivir en mi cabeza sin querer arriesgarme a vivir los que están al alcance de mis sentidos más básicos? Cómo puedo desear otras realidades y otras vidas, llenas de aventuras y cosas, si lo cierto es que de tenerlas en frente y con una intensidad mayor, lo más probable es que huya despavorida? Mi deseo es vivir tantas vidas como sea posible, pero si quiero que el juego del solitario salga algún día de mi cabeza, seguro es necesario un poco más de coraje.