
-¡Maldita sea! ¡Detesto tener limites!- dijo Violeta mientas miraba su vaso vacío,-¿cómo es que el café desaparece siempre tan rápido?
-Cierto, los limites son lo peor, uno siempre está viviendo su vida como de puntitas entre la pared y el desfiladero- dijo Clara con vos distraida
-¿Qué es lo que estás mirando? –preguntó Violeta tratando de girarse para mirar, pero Clara la interrumpió a medio camino
-no mirés!!! Ahí esta ese niño lindo de economía, se parece a Luis… ahhh se está llendo, vamos! Vamos a ver para donde va!- dijo Clara levantándose de la mesa con decisión.
- !y entonces!? ¿Lo vamos a perseguir como unas locas por toda la universidad porque se parece a tu ex-novio?- dijo Violeta con irritación, al tiempo que se levantaba para acompañarla.
-Él no era mi novio, además no es como que tuviéramos algo mejor que hacer ¿no?- dijo Clara con una sonrisa de las que ponía cada vez que encontraba algo con que jugar.
En eso si tenía razón, llevaban solo una hora de las cuatro que tenían antes de clase, y que se le va a hacer, la idea de perseguir a alguien sin ser descubierto siempre le pareció entretenida a Violeta, así se quejara todo el tiempo y le dijera a Clara que era una stalker sin nada productivo por hacer. Igual en esto Clara siempre le había llevado la ventaja, en buscar misterios absurdos que resolver en las horas de ocio, en encontrar la manera de perder el tiempo con algo de creatividad y no mucho de cordura, era justo tan tranquila como para alejar a Violeta de su vicio de preocuparse por nada.
-Miralo! Cogió para artes! Vamos, vamos!- dijo Clara caminando cada vez más rápido, dejandose llevar por la idea de la persecución.
Las dos lo siguieron a una distancia prudente, entraron por la puerta de atrás de música y lo siguieron hasta el segundo piso, en donde los salones de ensayo cubrían ambos lados de la pared. – por aquí como que no tenemos en donde escondernos- dijo Violeta imaginándose el momento en el que las vieran, y tratando de pensar en una escusa para dar al porque de sus muy injustificadas acciones. – Como si nos fueran a decir algo- dijo Clara mientras lo seguía al doblando la esquina hacia un pasillo intermedio.
El que se parecía a Luis se perdió detrás de una puerta de un salón, sus perseguidoras se acercaron a la puerta sigilosamente. –¿escuchas algo?- preguntó Clara pensando que era la primera vez que perseguir a alguien les salía tan bien, por lo general se les perdía el susodicho perseguido en los primeros cinco minutos de persecución.- shhh, ¡habla mas pasito! Creo que están escuchando música, se oye como tambores y flautas… o algo así, agh! No veo nada- dijo acercándose un poco a la ventanita de la puerta- las luces están apagadas, pero se oyen muchas voces- dijo Clara en susurros. – bueno, ¿y ahora que? ¿Qué se hace después de una persecución exitosa?- pregunto Violeta perdiendo el interés, no tenía ganas de sentarse a esperar si salía o que, además el pasillo en el que estaban era demasiado caluroso para su gusto, tenía sed.
La puerta del salón se abrió de repente, y el que se parecía a Luis preguntó sosteniendo la puerta entreabierta detrás de él- bueno señoritas decidan, me van a acabar de perseguir hasta adentro o se van a ir? Una de dos, nos están interrumpiendo-. Clara de repente se puso muy nerviosa, tenía toda la cara roja y no sabía que hacer, Violeta ya estaba irritada del juego, y más ahora que las habían descubierto de una manera tan vergonzosa, agachadas al lado de una puerta en un pasillo que, como ella había dicho, no dejaba posibilidad alguna para esconderse.
-Yo entro, ya me aburrí de este pasillo- dijo Violeta como si la encontraran haciendo de stalker todos los días, mientras se ponía de pie y fingía no sentir ninguna clase de mortificación por la situación. -¿Vamos Clara?- dijo volviéndose a su amiga. –no, yo me voy, que la pasen bien, dijo Clara dándose la vuelta - ¿qué?!- dijo Violeta, pero no tuvo tiempo de ver si Clara respondía, el que se parecía a Luis la cogió de la mano y la metió en el salón, cerrando la puerta detrás de él. El salón vibraba como si el aire estuviera cargado de estática y estaba lleno de humo, Violeta se tardo un momento en acostumbrarse a la poca luz y a la densidad del aire que estaba impregnado con muchos aromas diferentes, tantos que hacían imposible distinguir ninguno, tenían una especie de fogata en el centro del salón, había alrededor de veinte personas que bailaban o tocaban instrumentos como de indígenas, todos se estaban quitando la ropa. – es un ritual de fertilidad- dijo su nuevo anfitrión mientras se quitaba la camisa, y sin darle ninguna precaución, como si el exceso de gente y el fuego no representaran una mezcla peligrosa y estúpida. – Aquí nos dejamos llevar por el instinto- .
Violeta se empezó a girar hacia la puerta, mientras pensaba: ¿como es posible que semejante grupo de bichos raros pase por gente normal?, como se iba a meter ella en algo tan absurdo, algo que Claramente no era más que una excusa para drogarse y tener sexo sin molestarse en saber con quien. Una persona cuerda, y con las cosas Claras no pierde su tiempo de esta manera, se dijo mientras daba un paso hacia la puerta, entonces se detuvo y se dio cuenta de que ya sabia como iba a ser su vida, cada detalle estaba planeado, la locura tenia limites dentro de su cabeza, igual que el instinto, pero, ¿no había dicho siempre que detestaba los limites? ¿En qué momento dejo de arriesgarse a buscar las irregularidades extrañas y retorcidas de la vida? De repente le dio asco la persona centrada aburrida y adormecida que era y, quitándose la camisa, se dio la vuelta para tirarse de cabeza por el desfiladero, ya tendría tiempo de recriminarse el resto de su planeada vida.
-Cierto, los limites son lo peor, uno siempre está viviendo su vida como de puntitas entre la pared y el desfiladero- dijo Clara con vos distraida
-¿Qué es lo que estás mirando? –preguntó Violeta tratando de girarse para mirar, pero Clara la interrumpió a medio camino
-no mirés!!! Ahí esta ese niño lindo de economía, se parece a Luis… ahhh se está llendo, vamos! Vamos a ver para donde va!- dijo Clara levantándose de la mesa con decisión.
- !y entonces!? ¿Lo vamos a perseguir como unas locas por toda la universidad porque se parece a tu ex-novio?- dijo Violeta con irritación, al tiempo que se levantaba para acompañarla.
-Él no era mi novio, además no es como que tuviéramos algo mejor que hacer ¿no?- dijo Clara con una sonrisa de las que ponía cada vez que encontraba algo con que jugar.
En eso si tenía razón, llevaban solo una hora de las cuatro que tenían antes de clase, y que se le va a hacer, la idea de perseguir a alguien sin ser descubierto siempre le pareció entretenida a Violeta, así se quejara todo el tiempo y le dijera a Clara que era una stalker sin nada productivo por hacer. Igual en esto Clara siempre le había llevado la ventaja, en buscar misterios absurdos que resolver en las horas de ocio, en encontrar la manera de perder el tiempo con algo de creatividad y no mucho de cordura, era justo tan tranquila como para alejar a Violeta de su vicio de preocuparse por nada.
-Miralo! Cogió para artes! Vamos, vamos!- dijo Clara caminando cada vez más rápido, dejandose llevar por la idea de la persecución.
Las dos lo siguieron a una distancia prudente, entraron por la puerta de atrás de música y lo siguieron hasta el segundo piso, en donde los salones de ensayo cubrían ambos lados de la pared. – por aquí como que no tenemos en donde escondernos- dijo Violeta imaginándose el momento en el que las vieran, y tratando de pensar en una escusa para dar al porque de sus muy injustificadas acciones. – Como si nos fueran a decir algo- dijo Clara mientras lo seguía al doblando la esquina hacia un pasillo intermedio.
El que se parecía a Luis se perdió detrás de una puerta de un salón, sus perseguidoras se acercaron a la puerta sigilosamente. –¿escuchas algo?- preguntó Clara pensando que era la primera vez que perseguir a alguien les salía tan bien, por lo general se les perdía el susodicho perseguido en los primeros cinco minutos de persecución.- shhh, ¡habla mas pasito! Creo que están escuchando música, se oye como tambores y flautas… o algo así, agh! No veo nada- dijo acercándose un poco a la ventanita de la puerta- las luces están apagadas, pero se oyen muchas voces- dijo Clara en susurros. – bueno, ¿y ahora que? ¿Qué se hace después de una persecución exitosa?- pregunto Violeta perdiendo el interés, no tenía ganas de sentarse a esperar si salía o que, además el pasillo en el que estaban era demasiado caluroso para su gusto, tenía sed.
La puerta del salón se abrió de repente, y el que se parecía a Luis preguntó sosteniendo la puerta entreabierta detrás de él- bueno señoritas decidan, me van a acabar de perseguir hasta adentro o se van a ir? Una de dos, nos están interrumpiendo-. Clara de repente se puso muy nerviosa, tenía toda la cara roja y no sabía que hacer, Violeta ya estaba irritada del juego, y más ahora que las habían descubierto de una manera tan vergonzosa, agachadas al lado de una puerta en un pasillo que, como ella había dicho, no dejaba posibilidad alguna para esconderse.
-Yo entro, ya me aburrí de este pasillo- dijo Violeta como si la encontraran haciendo de stalker todos los días, mientras se ponía de pie y fingía no sentir ninguna clase de mortificación por la situación. -¿Vamos Clara?- dijo volviéndose a su amiga. –no, yo me voy, que la pasen bien, dijo Clara dándose la vuelta - ¿qué?!- dijo Violeta, pero no tuvo tiempo de ver si Clara respondía, el que se parecía a Luis la cogió de la mano y la metió en el salón, cerrando la puerta detrás de él. El salón vibraba como si el aire estuviera cargado de estática y estaba lleno de humo, Violeta se tardo un momento en acostumbrarse a la poca luz y a la densidad del aire que estaba impregnado con muchos aromas diferentes, tantos que hacían imposible distinguir ninguno, tenían una especie de fogata en el centro del salón, había alrededor de veinte personas que bailaban o tocaban instrumentos como de indígenas, todos se estaban quitando la ropa. – es un ritual de fertilidad- dijo su nuevo anfitrión mientras se quitaba la camisa, y sin darle ninguna precaución, como si el exceso de gente y el fuego no representaran una mezcla peligrosa y estúpida. – Aquí nos dejamos llevar por el instinto- .
Violeta se empezó a girar hacia la puerta, mientras pensaba: ¿como es posible que semejante grupo de bichos raros pase por gente normal?, como se iba a meter ella en algo tan absurdo, algo que Claramente no era más que una excusa para drogarse y tener sexo sin molestarse en saber con quien. Una persona cuerda, y con las cosas Claras no pierde su tiempo de esta manera, se dijo mientras daba un paso hacia la puerta, entonces se detuvo y se dio cuenta de que ya sabia como iba a ser su vida, cada detalle estaba planeado, la locura tenia limites dentro de su cabeza, igual que el instinto, pero, ¿no había dicho siempre que detestaba los limites? ¿En qué momento dejo de arriesgarse a buscar las irregularidades extrañas y retorcidas de la vida? De repente le dio asco la persona centrada aburrida y adormecida que era y, quitándose la camisa, se dio la vuelta para tirarse de cabeza por el desfiladero, ya tendría tiempo de recriminarse el resto de su planeada vida.
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