martes, 22 de julio de 2014
lunes, 21 de julio de 2014
The Strokes - Heart In A Cage
One perfect song
lyrics
Well I don't feel better
When I'm fucking around
And I don't write better
When I'm stuck in the ground
So don't teach me a lesson
Cause I've already learned
Yeah the sun will be shining
And my children will burn
Oh the heart beats in its cage
I don't want what you want
I don't feel what you feel
See I'm stuck in a city
But I belong in a field
Yeah we got left, left, left, left, left, left, left,
Now it's three in the morning and
You're eating alone
Oh the heart beats in its cage
All our friends they're laughing at us
All of those you loved, you mistrust
Help me, I'm just not quite myself
Look around there's no one else left
I went to the concert and I fought through the crowd
Guess I got too excited when I thought you were around
Oh, he gets left, left, left, left, left, left, left
I'm sorry you were thinking I would steal your fire
Oh the heart beats in its cage
Yes the heart beats in its cage
Alright
Head Fever
lunes, 9 de abril de 2012
Medio cadáver exquisito
Era extraño que, después de tanto tiempo de intentos velados y sin convicción, se encontrara ahora acorralado por emociones más fuertes que cualquier expectativa. El peso de lo inevitable se cerró al fin sobre su cabeza, como un cielo tormentoso y amenazador.
Alzó la mano y apartó lentamente un mechón de pelo que le rozaba los labios, alargando el momento antes de que todo cambiara irrevocablemente. Había olvidado lo mucho que deseaba esos labios, y verlos temblar sutilmente al roce de sus dedos amenazaba con destruir el poco autocontrol que le quedaba.
Se inclinó hacia ella y se detuvo, sus labios casi tocándose, saboreó la anticipación que ponía sus sentidos en alerta absoluta y cuando ya no podía más, se dejó caer, sus labios se encontraron, primero dulce, lentamente, un cosquilleo recorriéndole la espalda. Luego, las llamas lo devoraron todo, la conciencia, la voluntad... finalmente reducido a respiraciones mezcladas, entrecortadas, un latido rítmico, un pulso, una pequeña sinfonía universal.
Scatterbrained
How can I explain this...? Todo es parte de mí, pero solo ves pedacitos, esquinas. Como puedo escribirlo sin que se vea tan vacío, sin que falte tanto en mis palabras.... lo que pienso, lo que es pasa por mi cuerpo, es como luz, luz con todos los colores adentro... pero luego, cuando sale de mi boca, de mis dedos, de mis ojos... ya pasó por el prisma, ya es azul o rojo, o verde. Ahora leo mis palabras y me veo en una cama, junto a una ventana, una cortina blanca se mueve con el viento mientras la luz del sol se apoya en todas las superficies que alcanza. Estoy ahí, leyendo mis palabras pero no son mis palabras entonces, no en esa variante de mí, no cuando soy la que se sienta en la cama a leer junto a la ventana con el viento y el sol. No, en esta leo "me lavo la cara, ahora siempre me lavo la cara, es un ejercicio que parece lavar capas de basura mental, lava el lodo de mis ideas y pienso que lavar mi rostro o dormir, o comer o trabajar o besar o tocar a alguien... son iguales, son movimientos todos son ejecuciones. Pero ¿Son mías? ¿Por qué ocupa mi cerebro las pieles que toco más que los pasos que he dado? Son acciones, igual que el agua en mi rostro, entre mis dedos, en el lavamanos-no me dejes olvidarlo, no me dejes olvidarlo-. Cierro la canilla y abro mis ojos para mirarme en el espejo, pero el espejo está en el corredor, así que no veo nada, solo la pared, un clavo, sigo solo detrás de mis ojos" leo esto como alguien que no se lava la cara para limpiarse las ideas, tal vez leo esto como la esposa de alguien, en otro país, una mañana en un verano, esperando que llegue a casa. Now, these words are in a small white rectangle over a garden made of squares, with bushes on top, in the surface of a screen. In a fraction of a second, la imagen cambia, es un segundo en el cerebro de alguien más, alguien que se pregunta "será una fotografía en el fondo del escritorio? tal vez hay una casa blanca de puerta café, un pequeño jardín, rosas, una reja, unas sillas, manos en la hierba, una tía abuela, joven, recostada contra una camioneta vieja, y un filtro amarillento sobre todo, la luz de las fotografías viejas" entonces, esta imagen desaparece, y no regresa. Entonces nada se ve de mí, solo las letras que puse en el papel virtual, puntos de luz, pixeles, soy eso? soy los pixeles en la pantalla? o soy tal vez los dedos en el teclado? el cuerpo en la silla, la planta del pie en el suelo? soy mi rostro en la cabeza e alguien?, soy el recuerdo en la de los que me conocen? la voz en el aire? la historia en mi cabeza que no he vivido más que ahí? que nadie conoce? nadie. Pero la he vivido, esa historia es parte de la persona que ven otros, ¿Por qué no lo ven? ¿Por qué no se nota todas las personas que he sido? ¿Por qué solo partes?.... esto está incompleto... incompleto...
martes, 27 de marzo de 2012
The end of the world
Mientras Matthew Bellamy cantaba “And this is the end… the end… of the world” pensé en que así era, y de repente todo a mi alrededor pareció arder en llamas, caerse a pedazos, en ruinas. Y me pregunto por qué me imagino un fin del mundo que arde hasta que todo queda reducido a cenizas… sobre todo cuando en estos días la tendencia parece ir más hacia un fin en el que todo es aplastado por la presión de montones y montones de agua.
Anoche tuve un sueño
Intentamos convencer a las personas de ir al jardín, de que el jardín era maravilloso, pero no recuerdo si lo logramos.
Randomness II
Todo es como un juego absurdo en el que las reglas se van inventando en el camino, cada puerta es mitad abismo, siempre en una especie de persecución, a veces terrorífica, a veces cómica. Qué estoy haciendo? esto no puede ser sano...sigo estando en mi cabeza? las campanas suenan como millones de gatos en los tejados, mientras las sombras se escurren en las esquinas, donde apenas puedo verlas. Este sueño tiene que acabar pronto, ya no me acuerdo donde dejé el aire.
El viento
El viento, ¿qué puedo decir del viento? ¿Que cuando sopla, y me quita el pelo de los ojos siento que me quitara el peso de mis demonios? ¿Qué me llena de escalofríos cuando toca mi piel mojada? ¿Qué me encanta cuando juega con mi camisa?...tal vez solo diga que cuando sopla me tira recuerdos a la cara, que me hace detestar la gravedad que me impide emprender el vuelo, o que me hace olvidar la vida fuera de mi cabeza… pero si he de decir algo del viento, que no sea que me trae tus palabras... o más bien tu silencio.
cComiendome esta galleta me siento un poco como alguien que solía ser.
domingo, 12 de febrero de 2012
Curioso...(I)
Juan estiró los brazos sobre su cabeza y se inclinó hacia atrás sobre el respaldo de la silla; por fin había terminado de calificar los últimos exámenes, eran más de las ocho y cuarenta de la noche, y era inaceptable que estuviera todavía en la oficina, más cuando tenía planes para las nueve con su novia… era martes, así que sería cena, tal vez una película y con algo de suerte incluso sexo antes de tener que llevarla de vuelta a su casa al otro lado de la ciudad… tener que llevarla siempre se le hacía más que insoportable, pero quejarse al respecto podría llegar a interpretarse como una propuesta de cambio de domicilio, ¿qué tal si terminaba pensando en vivir con él? No podía arriesgarse a plantarle semejante idea en la cabeza.
Apagó el computador, se levantó y se estiró otro tanto, mirando el calendario sobre su escritorio y pensando en todo lo que todavía faltaba para el final de semestre…ah el tedio… recogió sus cosas y apagó la luz, cerró la puerta y cruzó el corredor entre los bloques doce y once, sin molestarse en sacar una sombrilla, estaba lloviendo a cántaros, pero los arboles retenían la mayor parte de agua y el espacio entre los bloques era demasiado corto como para justificar el esfuerzo.
Jugaba con las llaves mientras subía las escaleras del bloque once, en dirección a la oficina en la que tenía que entregarlas, tal era la falta de confianza en los profesores de esa universidad pública que ni siquiera tenía derecho a las llaves de su propia oficina. Su carro se encontraba en el otro extremo de la universidad, como era de esperarse en un día lluvioso, así que antes de abandonar el resguardo del bloque once sacó su sombrilla, ridículamente diminuta pero sorprendentemente eficiente – un regalo de su novia, por supuesto – y se sumergió en la densa pared de agua en la que se había convertido la lluvia en los pocos minutos que le había tomado subir y bajar un piso para entregar las llaves.
Caminó lo más rápido que pudo, lamentando el hecho de que, aunque la parte superior de su cuerpo estaba seca, no había nada que hacer por los zapatos de tela que no hacían más que absorber el agua directamente hacia sus medias que cada vez parecían más a diminutas esponjas.
Al alcanzar el bloque más cercano al parqueadero, se detuvo para contestar su teléfono, logró ver que eran las nueve y diez y que era Laura, su novia, la que estaba llamando, justo en el momento en que su celular daba un quejido lastimero antes de descargarse por completo.
-Excelente, justo lo que faltaba- dijo con voz irritada al corredor desierto que tenía en frente. Un gato, sentado junto a la pared izquierda, debajo del teléfono público, lo miró con desdén, se levantó y tras una última mirada, se perdió en la oscuridad de un salón adyacente.
-hasta el gato se está burlando de mi hoy, es mejor que llame a Laura, antes de que le dé un ataque de histeria- dijo nerviosamente al corredor vacío, la universidad se le hacía tétrica sin los montones de personas que pululaban en cada rincón durante el día y hablar en voz alta le daba un tanto de tranquilidad, como si sus palabras pudieran llenar los rincones oscuros.
Se acercó al teléfono público y marcó el celular de Laura.
-¿Dónde estás?- respondió ella a modo de saludo –llevo veinte minutos en este restaurante como una boba y tengo mucha hambre-
-Se me pasó el tiempo calificando y se me descargó el celular, ya voy para allá- dijo él con la absoluta certeza de que iba a necesitar muchas monedas para la cantidad de cantaleta que seguramente se había ganado con esa excusa, o más bien con la falta de una buena excusa.
-Ah, las cosas siempre son así con voz, ¿por qué no me llamaste antes para no perder la venida? ¿Qué voy a hacer yo ahora, comer sola? El mesero ya me está mirando con lástima, ¡y vos tan tranquilo allá! ¡Claro, es que como vos pensás que yo no tengo nada más que hacer que esperar a ver si vos apareces, a ver si es que se te da la gana de cumplir con lo que decís que vas a hacer! Qué cosa más aburridora, todas las veces soy yo, al otro lado de la ciudad, estancada, porque vos siempre tenés que poner todo primero que yo, yo nunca soy prioridad, ¡¿cómo es que yo siempre acabo de hacer mi trabajo y llego a tiempo a esperarte horas hasta que te dignes a venir?! yo no puedo seguir así, pues, decime a ver cómo vamos a hacer con…
Juan ya no escuchaba el discurso gastado de Laura, era como un recital programado sin querer, para cada día que decidían encontrarse en semana. Se puso a jugar quitando pedacitos del ladrillo resquebrajado en el que estaba clavado el soporte del teléfono, esperando a que llegara el final de la perorata insoportable de su novia, la que siempre terminaba con… voy a comprar comida para llevar y te espero en mi casa… en ese momento se dio cuenta de que había un papelito cuidadosamente doblado y escondido en uno de los agujeros del ladrillo. El papel era claramente un recorte de cuaderno, demasiado pequeño para ser un examen enterrado con odio en la pared, a modo de venganza por alguna mala nota, como era el caso de la mayor parte de papeles doblados entre las piedras que decoraban gran parte de las paredes en la universidad.
Alargó el dedo por detrás del teléfono, intentado sacar el papel, pero solo parecía estar enterrándolo más en la ranura. Después de luchar al menos quince minutos para desenterrar el papelito, logró sacarlo justo en el momento en el que Laura casi gritaba en la bocina un enojado
- ¡¿Me estás escuchando?!-
-Sí, sí, pero ¿por qué no mejor hablamos ahora en tu casa?- dijo juan intentado ponerle una nota de arrepentimiento a su voz.
- ¡No me estabas escuchando nada! – Gritó Laura – te acabo de decir que no te voy a esperar en mi casa, me voy a la casa de Clara a comer con ella y vos verás que haces. Yo ya no me aguanto este jueguito tan pendejo, yo no voy a hacer todo en esta relación, si no tenés intenciones de hacer ningún esfuerzo, entonces mejor ni me llames y dejamos las cosas así!
Colgó..? - pensó juan asombrado con el resultado inesperado de la situación a la que ya se había acostumbrado tanto que le parecía parte de la rutina de su relación con Laura… no sabía si estaba aburrido o aliviado.
Colgó el teléfono y se quedó parado un par de minutos, sin saber qué hacer. Entonces se acordó del papelito, y decidió dejar el drama de su vida para otro momento. Desdobló el papelito con cuidado y se encontró con cuatro líneas apretujadas en letra diminuta:
Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real.
Jorge Luis Borges
La nota se le hizo curiosa, le recordaba un artículo de neurología que había leído en la mañana y por alguna razón no le parecía que quien hubiera dejado el papelito hubiera escrito esas palabras en sentido figurado, sino literal, como si estuviera hablando de algo específico, y no de un cuestionamiento existencial barato… de repente se preguntó que sabía el dueño del papelito y una ansiedad de saber más le hizo cosquillear la punta de los dedos.
Sacó su libreta y arrancó un pedacito de papel, más o menos del mismo tamaño y luego de guardar el que se había encontrado, escribió:
Mientras más realidad enfrentamos, más nos damos cuenta de que la irrealidad es el programa principal del día.
John Lennon
Dobló el papelito con cuidado y lo puso en el lugar del original. Tenía la esperanza irracional de que tal vez el mensajero del teléfono decidiera seguirle la corriente y le revelara sus secretos. Era más que posible que el mensajero ya se hubiera graduado, que no estuviera en la universidad y que el papelito hubiera estado escondido ahí por décadas, o incluso que el mensajero fuera un estudiante sin ningún secreto maravilloso que revelar, alguien que hubiera puesto el papelito un día, solo porque se estaban demorando mucho en contestarle y no tenía nada más que hacer... o algo… Pero aun así, no podía dejar de pensar en la posibilidad de que el mensajero pudiera responder a su inexplicable búsqueda repentina del secreto de la realidad.
jueves, 9 de febrero de 2012
tell a tale
Randomness
martes, 6 de diciembre de 2011
Roaming in my head
martes, 12 de julio de 2011
De la identidad
María Elena Walsh
Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aqui
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.
Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez,
y volví cantando.
Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando.
A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.
ME PREGUNTAS COMO ...
Khalil Gibran
"Me preguntas cómo me volví loco. Ocurrió así:
Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que me habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.
Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: "¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!".
Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.
Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: "¡Es un loco!".
Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo. Por primera vez el sol besó mi rostro desnudo y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis mascaras.
Como en éxtasis grité: "¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!"
Así fue cómo me volví loco.
Y he hallado libertad y salvación en mi locura;
la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido,
porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro"
En estos días estuve pensando mucho en lo que nos limita dentro de lo que somos... y es que últimamente no se me sale de la cabeza la idea de que es la memoria de quien fuimos, alojada en las mentes de los que nos rodean, lo que a veces nos mantiene estancados, lo que hace que a veces detestemos pedazos de lo que somos, porque tal vez ya no lo somos, es solo un pedazo sobrante que llevamos encima, como una chaqueta en un día muy soleado.
Por estos días pienso que realmente nunca somos la misma persona, que cambiamos siempre, aunque no en todos los aspectos con la misma velocidad. Aun así, siempre mudamos de piel, morimos, o mueren nuestras realidades, llegan las transformaciones... y me parece que son las demás conciencias a nuestro alrededor, esas que capturan imágenes de nosotros, las que a veces hacen el cambio mucho mas lento, de cierto modo nos esclavizan y encadenan a alguna de nuestras poses, porque de otra manera, no pareceríamos nosotros mismos, no? comienzan las acciones de esfuerzo desperdiciado, porque si somos cínicos, no habrá que hacer de dulces tontos esperanzados. Estos dos poemas me llegaron a la mente mientras pensaba en eso, porque a veces me parece que lo mejor es estar solo, cuando uno no tiene que ser nadie, ni su pasado, ni su futuro, ni sus poses, cuando uno esta solo, nada es consecuencia de sí mismo.
lunes, 16 de mayo de 2011
Ode to sickness (is not an ode, by the way)
Maybe it´s just me
but sometimes it´s
impossible to breathe
I don't know where all the air goes to some times, is as if it were impossible for me to take it in. I keep taking mouthful after mouthful of air, and it is as if it were water, too dense, too thick. And then my heart starts racing, pounding, my veins pulsating violently against my throat, against my skull, against my fingertips.
My vision blurs, going in and out of focus, and yet I have to keep on walking, on talking, on moving... as if my cells were not imploding.
Now come the impatient looks, all too knowing. They know something is wrong - but I’m still walking, it cannot be so horrible-. So it all suddenly seems shameful; my distress, that suffocating pain in my chest, throbbing with every desperate beat of my heart in its absurd desire to cope, to keep going.
Why won’t my heart give up? Why will it fight on? Nobody seems to be on his team, and the effort is never enough, the air won’t pass, the full of its strength won’t reach the core of me, it'll just keep on wearing me out, forever, under the disapproving eyes of the outsiders.
martes, 8 de febrero de 2011
El Juicio

Abrió los ojos y parpadeó violentamente, intentando adaptarse a la luz blanca y estéril que inundaba la habitación.
Todo en aquel lugar era antinatural; las paredes altas de mármol negro y pulido, los palcos atestados de curiosos y murmullos, las enormes urnas con flores de colores brillantes, puestas allí con la clara intención de camuflar el lúgubre ambiente acusador del tribunal y fracasando miserablemente, pues resaltaba la apariencia de cripta del enorme rectángulo sin ventanas.
Cada detalle del lugar tenía la función de demostrar la jerarquía de los acusadores, y que tan imperativa era la necesidad de seguir sus reglas, si se quería evitar ser aplastado entre sus pesados mármoles y escritorios de caoba y roble.
Todo el juicio era una pantomima, una forma de controlar a su audiencia, la sentencia había sido dictada en el momento en que me encontraron; y aunque tenía un abogado, y se me permitió hablar en mi defensa; justo a mi lado derecho, en una esquina, descansaba una brillante guillotina de acero y plata, apenas disimulada detrás de una cortina de terciopelo azul y bordados de oro.
-El desertor es acusado de alta traición…- decía en ese momento uno de los fiscales, agitando las manos con una expresión de indignación tal, que habría impresionado al mejor de los actores. El sudor le corría por su cara regordeta y colorada; era más que claro que ese hombre tampoco había luchado en guerra alguna, menos aun la que sostenía ahora el país, ¿cómo podía acusarme?
Su parloteo altisonante se hizo cada vez más pomposo, hasta que ya no pudo retener más mi atención, todo era tan irreal en este lugar que hasta sus comentarios sobre mi merecida pena capital parecían ruido de fondo, junto con las togas, las poses, los botones brillantes, las exclamaciones eufóricas…
Todo era tan absurdo como esa tonta guerra, esa guerra que, como todas, no era más que un esfuerzo por no permanecer siempre iguales, el paso de un imperio a otro, de una ideología a la siguiente, era solo mudar de piel, la desesperada lucha en contra de la eternidad, nuestro mayor miedo… pues todos yacemos, después de todo, en un mar de nada, oscura y absoluta nada, por lo que no queda otro remedio más que correr ciegamente en busca de una colisión, una explosión, un momento de luz.
Los pies de la concurrencia comenzaron a volverse impacientemente entre las rígidas bancas de madera, incluso los montones de altos funcionarios que cubrían la planta baja, a solo unos pasos desde mi silla y del inagotable fiscal, parecían tener problemas para mantener sus expresiones graves y solemnes.
Cada movimiento hacía parte de una pequeña sinfonía de golpes secos e impacientes; parecía un juego entre los pies y las extrañas sombras grises en el brillante mármol, como si este fuese la barrera entre nosotros y un mundo de fantasmas inquietos, en busca de una salida o tal vez una forma de arrastrarnos a sus oscuras profundidades.
El tiempo nunca tiene la misma duración, los treinta minutos que duró el discurso del fiscal parecían treinta años, quien lo diría, cualquier condenado a muerte sentiría los minutos escaparse entre sus manos como cuando el tiempo estaba hecho de arena, pero ahora que se dictaba mi sentencia en este lugar indefinido, el tiempo solo se escurría silenciosamente en su mundo de cristal líquido, ningún tic tac advierte de su subrepticio escape, ahora cada segundo desaparece sin que nadie se dé cuenta, tal vez mi muerte llegue antes de que pueda lamentarlo.
Lo cierto es que nada de esto importa mucho, no puedo evitar sentir una angustia súbita frente a lo desconocido, pero este es mi mundo, un mundo que ellos no ven, que creen manipular pero en el que no pueden más que nadar y agitarse torpemente entre sus pequeños rectángulos de realidad individual, no pueden ver que todo pasa y se mueve al unísono, como un gran baile, un baile en el que nadie se toca, ningún contacto, son millones de pinceladas en un cuadro impresionista que confirman una gran imagen, pero que al mirar de cerca, se fragmenta en millones de cristales diferentes, y todas sus luchas no son más que una sombra, un gesto, un ángulo distante.
-El acusado es condenado a muerte por guillotina, esta sentencia ha de llevarse a cabo inmediatamente- dijo el hombre con la silla más alta, y una algarabía de anticipación satisfecha llenó la sala…
-Ahora, la disertación de esta clase se va a concentrar el análisis de las expresiones faciales y el hiperrealismo, ¿qué creen que pensaba el artista al momento de hacer esta escena?, la expresión de satisfacción entre los que observan al acusado la burla y el morbo en los ojos de los acusadores, la tranquilidad del condenado mientras se inclina en la guillotina… parece exaltar la realidad del espectáculo en la sociedad, el voyerismo y al tiempo, el placer de la atención, pero que significan sus manos y piernas de cristal?..-
jueves, 18 de noviembre de 2010
Del egoismo
luego, al asumir la culpa se rompe la atadura y el caos auto destructivo para no ser un hecho del conjunto, solo queda el auto juicio, la auto condena religiosa; porque si quien es egoísta en el buen sentido es aquel que busca lo bueno, lo virtuoso y lo bello para si mismo, entonces aparece la duda sobre lo bueno y lo bello. si en nuestra mente de romanticismo religioso lo bueno y lo bello es el auto sacrificio, el salvar a otros renunciando a nosotros mismos, se hace confuso que tanto de este deseo de virtud no es mas que la vulgar búsqueda de gloria ciega, independiente de sus consecuencias, pues es bien visto morir intentando... que pasa si este auto sacrificio absoluto en busca de la salvación de alguien solo le acorrala en el torbellino destructivo y déspota de las razones encontradas?
domingo, 5 de septiembre de 2010
Yo lo ví en mi cabeza
Respiró profundamente, inundando sus pulmones con el olor de la tierra húmeda y el eucalipto, la niebla baja de la mañana se arremolinaba a su alrededor, agitada por una brisa suave y helada que le acariciaba los brazos y le erizaba la piel. Abrió los ojos y miró las formas luminosas entre las hojas de los arboles por donde se filtraba el sol, tratando de absorber con su mirada un poco de su calor; nada más que el susurro de las hojas interrumpía la calma del bosque. El escozor en sus rodillas le recordó lo larga que había sido la noche y, aun agotada y entumecida como se encontraba, sintió un escalofrío al mirar a su izquierda los reflejos destellantes que el lago proyectaba sobre la formación rocosa y la estrecha entrada a la caverna de la que acababa de escapar, colapsando en el suelo solo instantes después de lograrlo y a cuya sombra se debía la parcial oscuridad y el poco calor que podía arrancarle al sol, aun ahora, pasada una hora desde el amanecer. Después de que todo había terminado, la quietud de las aguas y el extraño silencio de los pájaros le hacían eco al vacío que comenzaba a formarse en su pecho; un día más, pensó, otra vez despertaba el mundo a la vida, dejando atrás sin clemencia a aquellos que, por cualquier serie de acontecimientos, se habían extinguido. Sus manos se agitaron inquietas. Por suerte, ella había salido victoriosa esta vez.
martes, 22 de junio de 2010
Omnia mea mecum porto

sábado, 8 de mayo de 2010
Ver

Una mañana estaba en mi casa, y escuché una historia, una de esas que dan curiosidad, curiosidad de saber si de verdad las cosas pueden sorprenderlo a uno si uno finalmente se decide a salirse de sus espacios comunes, algo que, por cierto, siempre he deseado y dicho que voy a hacer y nunca hago. Entonces me di cuenta de que era una de esas mañanas en las que uno se levanta y se da cuenta de estar rodeado de belleza, la belleza para mí siempre se manifiesta con mayor fuerza en los juegos de luz y sombra y luz y color, y mirando afuera, todo estaba cubierto de esa luz solar que precede a la lluvia, y que siempre parece darle a todo un brillo como esmaltado. Normalmente estoy distraída con tonterías de esas que uno tiene que hacer, y lo que yo llamo responsabilidades de circunstancia, o con pensamientos redundantes sobre lo random que parece todo, pero cuando uno se levanta, y es un día en que uno se puede sacar algo de la basura que tiene en los ojos y apreciar un rato la mágicamente imperceptible perfección del mundo y la belleza, que ciertamente anda bien regada en todo y crece por todas parte sin que uno se dé cuenta, como las malezas que se rehúsan a alejarse de las bien planeadas zonas urbanas y empiezan a crecer tercamente entre las rendijas de las aceras y las alcantarillas; esos son los días en los que, por unos segundos de alguna forma de lucidez (porque ya sabemos bien que hay muchas expresiones de lucidez, y muchas de ellas ni la mitad de placenteras), casi tienen sentido las demostraciones de pasión absoluta que invaden a algunos y que por lo general se me hacen tan alucinadas como cualquier otra forma de ficción, pasiones por la música, o el deporte, o cualquier otra actividad que exija una entrega total, ciega y desesperada en busca de su perfeccionamiento absoluto, que es algo más que incomprensible para mí, y por demás fuera de mi alcance. Casi tiene sentido el amor, que siempre me ha parecido de las cosas más abstractas, desconocidas y difíciles de aceptar, y que ciertamente solo se me ha hecho verídico entre personajes de alguna forma de ficción, de esos que por serlo no puedes modificarlos, ni cuestionarlos, pues eso son, para eso fueron creados, solo así existen, en ese intervalo de vida narrativa y no son más que una verdad en sí mismos, dentro de sus pequeños e inalcanzables mundos creados. Casi no importa la falta del sentido, o el orgullo establecido o las dudas sobre el valor de este irrelevante intervalo de tiempo que represento; casi veo las vidas de las miles de personas que tuvieron que vivir y tomar alguna especie de decisión para que en este momento existiera yo y cualquier otra persona ahora respirando sobre la tierra. Casi es gracioso ver que nada importa realmente, ninguna lucha vana, que los días solo pasen y no se sepa el porqué de absolutamente nada. De repente casi se puede dejar de apretar los puños y soltar los músculos en el esfuerzo para no caerse y dejarse llevar por el río. Casi se puede dejar de mirar al mundo con sospecha. Casi. Luego, llega alguien y rompe la burbuja de la lucidez, y con los gritos groseros, los puños airados y los pitos enfurecidos de los carros, cae irremediable la avalancha de estupidez común. Entonces tengo que pestañear repetidas veces, para volver a cubrirme de desinterés y aburrimiento, y luego salir a la calle, a hacer cosas absurdas de ciudadano.
viernes, 23 de abril de 2010
Repetición

En estos días estuve pensando que uno puede buscar en internet información sobre absolutamente todo lo que se le ocurra, así que alguien en algún momento de la historia ya pensó lo que uno piensa, ya lo dijo, ya tuvo esa duda. Este reconocimiento de uno de los hechos más obvios de la historia me produjo cierto miedo, pues realmente ¿qué de las cosas que tengo en mi cabeza las pensé yo? Si finalmente soy una mezcla de pensamientos e ideas ya existentes y pegadas de cualquier manera ¿cómo puedo pensarme un ser aparte? ¿Cómo se que son mis palabras lo que sale de mi boca? Finalmente somos una sucesión del mismo evento en el tiempo. Un estado constante de déjà vu.

